– ¿Cuántas veces no hemos atravesado temporadas en las que no vemos la luz al final del túnel?

'El ángel del Señor encontró a Agar en el desierto junto a un manantial de agua, en el camino que lleva a Shur. El ángel le dijo: —Agar, sierva de Sarai, ¿de dónde vienes y hacia dónde vas? —Estoy huyendo de mi señora, Sarai —contestó ella. El ángel del Señor le dijo: —Regresa a tu señora y sométete a su autoridad. Después añadió: —Yo te daré más descendientes de los que puedas contar. El ángel también dijo: —Ahora estás embarazada y darás a luz un hijo. Lo llamarás Ismael (que significa “Dios oye”), porque el Señor ha oído tu clamor de angustia. Este hijo tuyo será un hombre indomable, ¡tan indomable como un burro salvaje! Levantará su puño contra todos, y todos estarán en su contra. Así es, vivirá en franca oposición con todos sus familiares. A partir de entonces, Agar utilizó otro nombre para referirse al Señor , quien le había hablado. Ella dijo: «Tú eres el Dios que me ve» . También dijo: «¿De verdad he visto a Aquel que me ve?». ' – Génesis 16:7-13

– La historia nos cuenta tres cosas acerca del corazón de Dios.

1. Dios te encuentra en donde estás

– Dios la encuentra en el momento más oscuro de su vida, la llama en medio del desierto y le deja saber que él es amor, compasión, misericordia y el que encuentra al perdido.

– Dios deja las 99 para encontrarte en el lugar donde tú estás. Él te llama por tu nombre.

– Dios siempre está cerca de ti. Él no es inalcanzable; es un Dios cercano.

– Agar se da cuenta y entiende que su Dios es el que la ve.

– Dios te ama tanto que interrumpe tu camino en medio del desierto, junto a la fuente de agua, para encontrarse contigo. Él no es ajeno a tu dolor.

2. Dios te persigue

– Agar significa: abandonada, la no amada, la que huye. Ella no encontraba su lugar en la sociedad.

– En algún punto nos hemos encontrado en el lugar donde es más fácil huir. Sin embargo, esta historia nos recuerda que no importa qué tan lejos huyamos, Dios nos persigue constantemente.

– La gracia de Dios es el lugar donde podemos habitar. Su gracia permanece y siempre te va a perseguir.

3. Dios cambia la narrativa de tu vida

– Agar se da cuenta de que no hay lugar perfecto, pero sí es amada con un amor perfecto. Ahora tiene la gracia para vivir y atravesar lo que viniera.

– Muchas veces estamos esperando que Dios nos lleve a un lugar perfecto, que conteste todas nuestras oraciones y cambie nuestra situación; pero ya nos dio su amor perfecto para aferrarnos a él.

– En medio del desierto es donde Dios quiere levantarte, prosperarte, hacerte florecer y cumplir su propósito en ti.

– Dios cambia la narrativa de las personas. Me encanta llamarle “intercepción divina”.

– Tú y yo vivimos en el “pero Dios”. Pero Dios escucha, me redime, me encuentra, me llama a algo más grande.

– Esta fuente en el desierto no es cualquier fuente. El nombre de esta fuente significa “el que vive y ve”.

'Así que a la mañana siguiente Abraham se levantó temprano, preparó comida y un recipiente de agua, y amarró todo a los hombros de Agar. Luego la despidió junto con su hijo, y ella anduvo errante por el desierto de Beerseba. Cuando se acabó el agua, Agar puso al muchacho a la sombra de un arbusto. Entonces se alejó y se sentó sola a unos cien metros de distancia. Se echó a llorar y dijo: «No quiero ver morir al muchacho». Pero Dios escuchó llorar al muchacho, y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo: «Agar, ¿qué pasa? ¡No tengas miedo! Dios ha oído llorar al muchacho, allí tendido en el suelo. Ve a consolarlo, porque yo haré de su descendencia una gran nación». Entonces Dios abrió los ojos de Agar, y ella vio un pozo lleno de agua. Enseguida llenó su recipiente con agua y dio de beber al niño. El muchacho creció en el desierto, y Dios estaba con él. Llegó a ser un hábil arquero, se estableció en el desierto de Parán, y su madre arregló que se casara con una mujer de la tierra de Egipto. ' – Génesis 21:14-21

– Las veces que sean necesarias, Dios va a encontrarte y reencontrarte. Él es el Dios que te ve, que te cuida, que no te olvida, que escucha tus lágrimas, incluso cuando no te sale voz para orar. Él va a encontrarte donde vas y su gracia te va a seguir siempre.

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